experiencia como co-piloto
Ayer sábado 20 de octubre de 2007, se realizó en Flaçà la IX RUTA
TURÍSTICA DE FLACÀ, que es organizada por los “Amics Dels Clàssics
De Flaçà”.
Mi
amigo Jordi, que había sido corredor de Rally, me llamó la semana
pasada y me invitó a ser de co-piloto. Fue una gran sorpresa ya que
jamás había estado en un circuito de rally y menos participando el
él. Jordi me recogió en casa a las 08:20hs y como su coche es un
Porsche 993 Turbo era demasiado pequeño para llevar mi silla, a la
cual me he ferrado mucho. Cuando llegamos a Flaçà allí estaban todos
los coches esperándonos ya que el coche en el que íbamos nosotros
era uno de los “ceros”; para cada inauguración de ruta, se necesitan
coches que como los denominan ellos 0, 00 y 000, que son los que van
primero corroborando que la trayectoria este bien señalizada y que
no hay ningún inconveniente en llegar a la meta.
Nomás llegar me
dieron un cuaderno con la descripción del recorrido,
al ser el co-piloto era quien lo tenía que aprender.
Debo reconocer que me equivoque con lo que
significaba ese puesto, el co-piloto es muy
importante en una carrera ya que es el que le va
indicando al piloto todo el recorrido, son
prácticamente sus ojos y les soy sincero, a mi de
mapa NADA, pero allí estaba, a grandes velocidades
con una responsabilidad, la de llagar a la meta.
Creo que es una de mis experiencias más
emocionantes, quizás por la adrenalina que se
desprende en tan poco tiempo, en cada curva, cada
frenada, cada acelerada, tu cuerpo es tan vulnerable
que parece no significar nada y allí estaba,
guiándolo con el cuaderno que me habían dado o eso
trataba de hacer. Atravesamos los paisajes más
hermosos, entre montañas, bosques y ríos que si no
fuese por ese recorrido quizás nunca hubiese llegado
a conocer.





Atravesamos
y rodeamos pueblos como Celrà, Girona, Sarrià de Ter, Sant Gregori,
Can Joan D`Adri, Canet D`Adri, Canet, Les Planes, La Cellera para
finalizar la primera parte en Cellera De Ter. Allí hicimos
reagrupación de coches y nos esperaban con refrigerios. Éramos 67
coches, todos clásicos. La segunda parte consistía en una ruta
similar para llegar al punto de partida.
Cuando finalmente llegamos a Flaçà me había dado cuenta que hacer un
circuito de rally no es un paseo rápido, hay mucha tensión, el
cuerpo se pone rígido, hay emociones, sobresaltos, sudores. El que
uno esté sentado todo el tiempo no significa que esté cómodo y
tranquilo.
Cuando llegamos, me estaban esperando con una silla de ruedas que
había conseguido el organizador del evento. Una vez reagrupados
todos, para darle el broche de oro, nos invitaron a comer en el cual
el cava siempre estuvo presente.


Estoy muy contento de haber podido ir, me he dado cuenta que los
deportes extremos me gustan; Gracias Jordi por la invitación, espero
se repita.
esteban